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12 de octubre de 2016

Cólera

 Datos y cifras


El cólera es una enfermedad diarreica aguda que, si no se trata, puede causar la muerte en cuestión de horas.

Se calcula que cada año se producen entre 1,4 y 4,3 millones de casos de cólera y entre 28 000 y 142 000 defunciones.

Hasta el 80% de los casos puede tratarse satisfactoriamente con sales de rehidratación oral.

El suministro de agua potable y el saneamiento son medidas decisivas para reducir las repercusiones del cólera y otras enfermedades transmitidas por el agua.

Las vacunas anticoléricas orales se consideran un medio adicional de control, pero no deben remplazar las medidas convencionales mencionadas.

El cólera es una infección diarreica aguda causada por la ingestión de alimentos o agua contaminados con el bacilo Vibrio cholerae. Se calcula que cada año se producen entre 1,4 millones y 4,3 millones de casos de cólera y entre 28 000 y 142 000 defunciones. El breve periodo de incubación, que fluctúa entre dos horas y cinco días, acrecienta el carácter potencialmente explosivo de los brotes epidémicos.

Síntomas


El cólera es una enfermedad muy virulenta que afecta a niños y adultos y puede ser mortal en cuestión de horas.

Aproximadamente el 80% de las personas infectadas con V. cholerae no presenta ningún síntoma, a pesar de que el bacilo está presente en sus heces fecales durante 1 a 10 días después de la infección y vuelven al medio ambiente, donde pueden infectar a otras personas.

En el 80% de las personas que presentan síntomas estos son de leves a moderados; un 20% padece diarrea acuosa aguda con deshidratación grave. Si no se da tratamiento, esta puede ocasionar la muerte.

Las personas con inmunidad reducida, como los niños desnutridos y los enfermos de sida, corren un riesgo mayor de morir si se infectan.

Historia




A lo largo del siglo XIX, el cólera se propagó por el mundo desde su reservorio original en el delta del Ganges, en la India. Seis pandemias en sucesión mataron a millones de personas en todos los continentes. La actual pandemia (la séptima) comenzó en el sur de Asia en 1961 y llegó a África en 1971 y a América en 1991. En la actualidad, el cólera es endémico en muchos países.

Las cepas de Vibrio cholerae
Dos serogrupos de V. cholerae — el O1 y el O139— causan brotes epidémicos. El O1 causa la mayor parte de los brotes, mientras que el O139, que se identificó por vez primera en Bangladesh en 1992, está confinado al Asia Sudoriental.

Las cepas de V. cholerae distintas de la O1 y la O139 pueden causar diarrea leve, pero no dan origen a epidemias.

Hace poco se identificaron nuevas cepas variantes en varias partes de Asia y África. Las observaciones indican que estas cepas causan un cuadro de cólera más grave con tasas de letalidad más elevadas. Se recomienda ejercer una vigilancia epidemiológica cuidadosa de las cepas circulantes.

Los principales reservorios de V. cholerae son los seres humanos y las fuentes de agua salobre y los estuarios; a menudo hay una relación con la multiplicación de algas. Estudios recientes indican que el calentamiento del planeta crea un ambiente favorable para los bacilos.

Factores de riesgo y carga de morbilidad
La transmisión del cólera está estrechamente ligada a una mala gestión ambiental. De manera característica, las zonas de riesgo son las barriadas periurbanas, donde no hay infraestructura básica, así como los campos para personas desplazadas o refugiadas, donde no se cumplen los requisitos mínimos de agua limpia y saneamiento.

Las consecuencias de una crisis —como el trastorno de los sistemas de abastecimiento de agua y saneamiento o la llegada de grupos humanos a campamentos deficientes y superpoblados — pueden aumentar el riesgo de transmisión del cólera si el bacilo ya está presente o es introducido. Nunca se han producido epidemias a partir de los cadáveres.

El cólera sigue representando una amenaza mundial para la salud pública y es un indicador clave de la falta de desarrollo social.

El número de casos de cólera notificados a la OMS sigue siendo elevado. A lo largo de 2013 se notificaron en 47 países un total de 129 064 casos, de los que 2102 fueron mortales. La discrepancia entre esas cifras y la carga estimada de morbilidad se explica por el hecho de que muchos casos no se registran debido a las limitaciones de los sistemas de vigilancia y al temor a sanciones sobre el comercio y los viajes.

Prevención y control
La clave para mitigar los brotes epidémicos de cólera, controlar la enfermedad en zonas endémicas y reducir las defunciones consiste en adoptar un criterio multidisciplinario basado en la prevención, la preparación y la respuesta, aunado a un sistema de vigilancia eficaz.

Intervenciones en el agua y el saneamiento


La solución a largo plazo para la lucha contra el cólera (y que beneficia también a todas las enfermedades que se propagan por vía fecal-oral) se basa en el desarrollo económico y el acceso universal a agua potable y a un saneamiento adecuado, fundamentales en la prevención tanto del cólera epidémico como del endémico.

Entre las medidas para modificar las condiciones ambientales cabe citar las siguientes:


la instalación de sistemas de canalización de agua con tratamiento de aguas (cloración);
intervenciones en el ámbito doméstico (filtrado del agua, desinfección solar o química del agua, depósitos de agua seguros);
así como la construcción de letrinas y sistemas de eliminación de aguas residuales.
La mayor parte de las intervenciones exigen inversiones considerables a largo plazo y conllevan costos elevados de mantenimiento difíciles de financiar y mantener para los países menos adelantados, que es precisamente donde más se necesitan.

Tratamiento


El cólera es una enfermedad que se trata fácilmente. Hasta el 80% de los casos puede tratarse satisfactoriamente mediante la pronta administración de sales de rehidratación oral (el sobrecito estándar de SRO de la OMS y el UNICEF). A los enfermos gravemente deshidratados hay que administrarles líquidos intravenosos; también hay que darles antibióticos apropiados para acortar la duración de la diarrea, reducir el volumen de líquidos de hidratación necesarios y abreviar el tiempo en que se excreta V. cholerae. No se recomienda la administración masiva de antibióticos porque no surte efecto sobre la propagación del cólera y contribuye a producir resistencia bacteriana.

Con el fin de brindar un acceso oportuno al tratamiento, en las poblaciones afectadas se deben establecer centros de tratamiento del cólera. Si se da un tratamiento apropiado, la tasa de letalidad debe ser inferior a un 1%.

 Vigilancia


Con arreglo al Reglamento Sanitario Internacional, ya no es obligatorio notificar todos los casos de cólera. Sin embargo, los eventos de salud pública en los que interviene esa enfermedad siempre deben evaluarse en relación con los criterios establecidos en el Reglamento para determinar la necesidad de notificación oficial.


Deben reforzarse las capacidades locales para mejorar el diagnóstico, y recoger, compilar y analizar los datos, con objeto de determinar las poblaciones vulnerables que viven en zonas de alto riesgo a fin de que se beneficien de actividades de control completas. La vigilancia del cólera debería formar parte de un sistema integrado de vigilancia epidemiológica que incluya la recogida de datos en el ámbito local y su difusión en el ámbito mundial.

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