Novedades

11 de septiembre de 2012

Fiebre hemorrágica de Marburgo


Fiebre hemorrágica de Marburgo

La movilización social intensiva, un factor clave para controlar el brote de infección por virus de Marburgo que se declaró en 2005 en Uige, Angola.
La fiebre hemorrágica de Marburgo se identificó por primera vez en 1967 en epidemias que se declararon en Marburgo y Frankfurt en Alemania, y en Belgrado en la antigua Yugoslavia, como consecuencia de la importación de monos infectados de Uganda. Se trata de una fiebre hemorrágica viral muy grave y altamente mortífera provocada por un virus de la misma familia que el causante de la fiebre hemorrágica del Ebola. Estos virus figuran entre los agentes patógenos más agresivos que se conocen para el ser humano. Ambas enfermedades son raras, pero pueden causar brotes espectaculares por su alta mortalidad.
La enfermedad causada por el virus de Marburgo empieza bruscamente en forma de cefalea grave y profundo malestar general. Muchos pacientes sufren manifestaciones hemorrágicas graves entre los días 5 y 7, y en los casos mortales se suele observar alguna forma de hemorragia, a menudo en varios puntos del organismo. No hay ninguna vacuna ni tratamiento específico para esta enfermedad. La tasa de letalidad es muy variable, desde el 25% en el primer brote asociado a un laboratorio en 1967 hasta más del 80% en la República Democrática del Congo de 1998 a 2000, o incluso más en el brote que dio comienzo en Angola a finales de 2004.
El virus de Marburgo se transmite por contacto directo con sangre, líquidos orgánicos y tejidos de las personas infectadas. Ha habido también transmisión del virus de Marburgo en casos de manipulación de animales salvajes enfermos o muertos infectados (monos y murciélagos fruteros). Por lo habitual se instaura un tratamiento de sostén general.

La fiebre hemorrágica de Marburgo es una enfermedad grave y de alta letalidad, provocada por un virus de la misma familia que el virus de la fiebre hemorrágica del Ebola. Al microscopio electrónico, las partículas víricas aparecen como filamentos alargados, que a veces se enrollan adoptando formas singulares; de ahí el nombre de esta familia: Filoviridae. Estos virus se encuentran entre los patógenos conocidos más virulentos para el hombre.
Aunque están causadas por virus distintos, las dos enfermedades son similares desde el punto de vista clínico. Ambas son raras, pero pueden originar brotes epidémicos alarmantes, con alta letalidad. En general, las autoridades sanitarias sólo han prestado atención a los brotes anteriores cuando la transmisión se ha intensificado debido a un control inadecuado de la infección en el entorno asistencial.
No se dispone de vacuna ni de tratamiento específico para ninguna de estas dos enfermedades. Se están llevando a cabo estudios ecológicos para identificar el reservorio natural tanto del virus de Marburgo como del virus del Ebola. Hay indicios de que están implicados los murciélagos, pero queda mucho por hacer para poder describir de forma concluyente el ciclo de transmisión natural. Los monos pueden infectarse, pero no se consideran un reservorio plausible, pues prácticamente todos los animales infectados mueren demasiado rápidamente como para permitir la supervivencia del virus. Sólo esporádicamente se producen casos de infección humana.

Historia natural y cuadro clínico

Agente causal. Marburgvirus, de la familia Filoviridae.
Distribución geográfica. El reconocimiento inicial de la enfermedad se produjo a raíz de un gran brote con dos focos declarado en Marburgo, Alemania, y Belgrado, en la antigua Yugoslavia, en 1967. El brote se asoció a trabajos de laboratorio realizados con monos verdes africanos (Cercopithecus aethiops) importados de Uganda. Posteriormente se han declarado otros brotes y casos esporádicos en Angola, la República Democrática del Congo, Kenya, Sudáfrica (en una persona que había viajado hacía poco a Zimbabwe) y Uganda.
Transmisión. La transmisión del virus de persona a persona requiere un contacto estrecho con el enfermo. No hay transmisión durante el periodo de incubación. El contagio se produce por contacto con sangre u otros líquidos corporales (heces, vómitos, orina, saliva y secreciones respiratorias) con alta concentración de virus, especialmente cuando estos líquidos contienen sangre. Se puede producir transmisión a través del semen, donde se ha detectado el virus hasta siete semanas después de la curación clínica. Los pacientes se vuelven más contagiosos a medida que progresa la enfermedad, sobre todo en la acmé. El contacto estrecho con un paciente grave, durante la asistencia domiciliaria u hospitalaria, y ciertas prácticas funerarias son vías de infección frecuentes. Cuando la transmisión se produce a través de material de inyección contaminado o por pinchazo accidental con una aguja, la enfermedad resulta más grave, el estado del paciente se deteriora rápidamente y es posible que la letalidad sea mayor.
Período de incubación. Entre tres y nueve días.
Vulnerabilidad. Los seres humanos son vulnerables a esta infección a cualquier edad, pero la mayoría de los casos se han registrado en adultos. Antes del brote epidémico en Angola, se pensaba que los casos pediátricos eran sumamente raros. Durante el mayor brote epidémico registrado anteriormente, que tuvo lugar en la República Democrática del Congo desde finales de 1998 hasta 2000, sólo 12 casos (8%) tenían menos de 5 años..
Cuadro clínico. La enfermedad causada por el virus de Marburgo comienza súbitamente, con cefalea y malestar intensos. Las mialgias son síntomas frecuentes.
Por lo general, el primer día aparece fiebre alta, seguida por un debilitamiento progresivo y rápido. Alrededor del tercer día comienza una diarrea líquida profusa, acompañada de dolor abdominal y cólicos, náuseas y vómitos. La diarrea puede durar una semana. Según se ha descrito, en esta fase de la enfermedad los pacientes presentan un aspecto «fantasmal», con ojos hundidos, rostro inexpresivo y letargo extremo. En el brote epidémico europeo de 1967 la mayoría de los pacientes presentaron un exantema no pruriginoso entre el segundo y el séptimo día después del inicio de los síntomas.
Muchos pacientes presentan manifestaciones hemorrágicas graves entre el quinto y el séptimo día, y en los casos mortales suele producirse algún tipo de hemorragia, generalmente en múltiples localizaciones. La observación de sangre fresca en vómitos y heces coincide generalmente con hemorragias nasales, gingivales y vaginales. Las hemorragias espontáneas en los puntos de punción venosa pueden ser muy problemáticas. Durante la fase aguda de la enfermedad, los pacientes presentan continuamente fiebre alta. La afectación del sistema nervioso central puede ocasionar un estado confusional, irritabilidad y agresión. Se ha descrito ocasionalmente la aparición de orquitis en la fase tardía de la enfermedad (15.° día).
En los casos mortales, el paciente suele fallecer entre ocho y nueve días generalmente tras un choque.
Reservorio natural del virus.

Historia de unos brotes registrados

1967: Alemania y Yugoslavia. La fiebre hemorrágica de Marburgo se detectó por primera vez al producirse brotes epidémicos simultáneos en Marburgo y Frankfurt (Alemania), y Belgrado (antigua Yugoslavia). Los casos iniciales ocurrieron en personal de laboratorio que trabajaba con monos verdes africanos importados de Uganda. Se registraron en esa ocasión 25 casos primarios, siete de los cuales fueron mortales, y seis casos secundarios, sin fallecimientos. Los casos primarios se observaron entre el personal de laboratorio expuesto al virus de Marburgo por contacto con monos infectados o con sus tejidos. Los casos secundarios comprendieron dos médicos, una enfermera, un ayudante de autopsias y la esposa de un veterinario. En todos estos casos se había producido un contacto directo ―generalmente por contacto con sangre― con un caso primario. Ambos médicos se contaminaron al pincharse accidentalmente cuando extraían sangre a pacientes.
1975: Sudáfrica, posiblemente a través de Zimbabwe. A mediados de febrero de 1975 ingresó en un hospital de Johannesburgo (Sudáfrica) un varón de 20 años de nacionalidad australiana. A principios del mismo mes, el joven y una compañera habían recorrido Zimbabwe, acampando a menudo al aire libre. El paciente murió al cabo de cuatro días como consecuencia de la fiebre hemorrágica de Marburgo. Su compañera de viaje también se contagió, al igual que una enfermera que atendió a ambos pacientes. Los dos casos secundarios se recuperaron.
1980: Kenya. En enero de 1980 se vio infectado un francés de 56 años que había visitado la cueva de Kitum, en el Parque Nacional del Monte Elgon (Kenya). A pesar de la asistencia especializada que recibió en Nairobi y de los intentos de reanimación intensiva realizados, el paciente murió el 15 de enero. El médico que había efectuado la reanimación presentó síntomas nueve días después, pero se recuperó.
1987: Kenya. En agosto de 1987 fue hospitalizado en Kenya un muchacho danés de 15 años con fiebre hemorrágica de Marburgo. El paciente murió. Nueve días antes de que aparecieran los síntomas, había visitado la cueva de Kitum, en el Parque Nacional del Monte Elgon (Kenya). No se detectó ningún otro caso.
1988-2000: El brote de la República Democrática del Congo fue el primer gran brote de la enfermedad que se produjo en condiciones naturales. Se desarrolló de fines de 1998 a 2000 y se registraron 154 casos, de los cuales 128 fueron mortales, lo que corresponde a una tasa de letalidad del 83%. Las personas afectadas fueron mayoritariamente hombres jóvenes que trabajaban en una mina de oro de Durba, en el nordeste del país, donde se localizó el epicentro del brote. Posteriormente se detectaron casos en el pueblo vecino de Watsa. Entre los familiares que participaban directamente en el cuidado de los pacientes se registraron algunos casos, pero la transmisión secundaria pareció ser infrecuente. Los estudios virológicos posteriores indicaron que, en más de siete ocasiones, se habían introducido en poblaciones humanas diversas cepas de virus, provenientes de alguna fuente ambiental desconocida.
2004-2005: Angola Se cree que este brote, que acabaría siendo el mayor brote de FHM de la historia, se declaró en la provincia de Uíge en octubre de 2004. Cuando se identificó el último caso confirmado en laboratorio, en julio de 2005, el Ministerio de Salud había notificado en total 374 casos, incluidas 329 defunciones (tasa de letalidad: 88%) en todo el país. De la cifra total, 368 casos -incluidas 323 muertes- se notificaron en la Provincia de Uige. Todos los casos detectados en otras provincias se han relacionado directamente con el brote de Uíge.
2007. Uganda: En el periodo de junio a agosto de 2007 notificaron tres casos confirmados surgidos entre mineros de Kamwenge, en el oeste de Uganda. Dos de los mineros desarrollaron la enfermedad tras atender a su compañero, y uno de ellos falleció.
2008: En julio, una turista holandesa desarrolló fiebre de Marburgo a los cuatro días de regresar a los Países Bajos tras pasar tres semanas de vacaciones en Uganda. Hasta la fecha no se ha podido confirmar la fuente de exposición, pero se sabe que la mujer visitó cuevas donde había murciélagos en el oeste de Uganda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Powered by Jasper Roberts - Blog